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Matemáticas en tu mundo

Matemáticas y Cine

 

   

Luis Buñuel

BuñuelLuis Buñuel (1900-1983) es el director de cine reconocido como maestro del surrealismo en el séptimo arte, combinando personajes y elementos de la realidad para crear situaciones irreales, mediante la subversión de la lógica y de los usos sociales. Un estilo cargado de humor y socarronería, como cuando decía: "Soy ateo, gracias a Dios".

Sin embargo, en sus comienzos rodó el documental Las Hurdes, tierra sin pan (1933) que retrata con crudo realismo (y algún que otro truco) la miseria de la España más subdesarrollada en aquel tiempo.

Al mostrar imágenes de unos niños en la escuela, se escucha lo siguiente.

Voz en off: Estos niños harapientos, descalzos, reciben la misma enseñanza que se les da a todos los niños que van a la escuela primaria en todo el mundo. (…) A estos niños hambrientos les enseñan, como en todas partes, que la suma de los ángulos de un triángulo es igual a dos rectos.

Ese comentario parece decirnos que aquella educación, ejemplificada con la citada propiedad geométrica, era estéril por estar desvinculada de las perentorias necesidades materiales del momento y del lugar. Un argumento en contra es el que considera que negar a esos niños una cultura universal es condenarlos a un conocimiento estrecho, sin otro mundo ni aspiración que la propia aldea. Aunque hay un detalle capital: "niños hambrientos". Seguramente es ilusorio esperar que se pueda apreciar el valor de la cultura cuando los estómagos están vacíos.

Salvo excepciones como la anterior o Viridiana (1961), la filmografía de Buñuel abrazó el surrealismo a lo largo de toda su carrera, aún cuando había pasado su moda, como se aprecia en las fechas de títulos tan destacados como: Un perro andaluz (1929), El ángel exterminador (1962) o Ese oscuro objeto del deseo (1977).

Luis Buñuel rechazaba la lógica y la simetría en sus películas. Al final de su carrera declaraba sobre El fantasma de la libertad (Le fantôme de la liberté, 1974), que reconocía como su obra más surrealista y una de sus preferidas: “No me gusta la lógica ni las fábulas armadas lógicamente. Prefiero hacer cine de pura imaginación”. Y por boca de uno de los personajes: “Detesto la simetría”.

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cartelLa película está formada por ocho episodios sin continuidad ni ilación, pero siempre hay un personaje que pasa de un episodio a otro. “Y así podríamos seguir ad infinitum. La película si nos atuviéramos a su espíritu, no debería terminar nunca (...) se barajan a placer espacio y tiempo. Sigo y persigo las imágenes como me parece. No es una película de argumento, estrictamente dicho (…) Tampoco hay protagonistas, propiamente hablando”.
Sin embargo, bajo esa voluntad de prescindir de pautas convencionales afloran otras en el guión, escrito por Jean-Claude Carrière y el propio Buñuel. Este decía: “Se trata de un línea quebrada. Se inicia una acción y la situación se desvía de pronto a otra diferente”. Es decir, no hay simetría pero la estructura sigue otra pauta geométrica menos usual, la de una línea poligonal abierta, formada por segmentos (episodios) de longitudes (duraciones) diferentes, donde el punto de conexión entre cada dos consecutivos es un personaje común.
En El fantasma de la libertad asistimos a la inversión de usos y estereotipos sociales: burgueses que se reúnen para defecar y comen en privado...

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... el pederasta enseña a la niña postales turísticas y el menor seduce a su tía mayor; frailes que juegan al póker apostando con rosarios y escapularios.

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También, se usa la contradicción: una mujer que está a la vez viva y muerta; otra, a la vez vieja y joven; un personaje entre el sueño y la realidad; dos prefectos de policía en uno; una niña extraviada que acompaña a sus padres cuando estos van a denunciar a la policía su desaparición.

 Comisario (a los padres): Ha sido una buena idea traerla con vosotros, porque será mucho más fácil de encontrar.

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Así, la negación de la lógica ha llevado a la inversión y a la contradicción como nuevas pautas, a otro tipo de coherencia nada aleatoria. Pero Buñuel decía: “El fantasma de la libertad solo imita el mecanismo del azar”.
De forma análoga, si se pide a alguien que escoja a voluntad una secuencia de números naturales que parezcan obtenidos al azar, probablemente evite las pautas más evidentes y procurará: que no sean primos; no todos impares; tampoco múltiplos de un mismo número; desde luego, no consecutivos; ni estarán enumerados en orden creciente ni decreciente; etc. Pero el verdadero azar no excluye ninguno de esos casos; su imitación, guiada por la voluntad, de esa forma sí. La suma de negaciones se convierte en si misma en una pauta. Y dado que las matemáticas se ocupan del estudio de patrones, hasta intentando rehuirlos topamos con ellos y con ellas. Me parece que esta racionalista conclusión no sería del agrado del rebelde Don Luis... o tal vez despertase su sonora carcajada. Quién sabe.

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         (C) José María Sorando Muzás                                            

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