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Curiosidades

 

 

Petroesferas en Costa Rica

Fotografías: Jesús Bueno Lidón

en Sierpe (museo) y en Palmar Sur (Plaza de las esferas)

En poblados del sur de Costa Rica, cerca de la costa del Pacífico y sobre todo en el Delta del Diquis, entre los ríos Sierpe y Terraba, se encuentran numerosas esferas de piedra datadas entre los años 400 y 1.500 d.C. Eran instaladas como símbolos de rango e identidad: bien para destacar la importancia de una aldea o de un emplazamiento, o bien para constatar la autoridad del cacique que allí dominaba.  Un mayor tamaño y cantidad se relacionaban con un mayor prestigio, dada la dificultad de su elaboración y la perfección de su acabado.

Estas esferas se instalaron por cientos (están censadas 350, pero algunas fueron removidas y otras permanecen enterradas), constituyendo así un importante rasgo cultural precolombino. En algunas se cincelaron grabados. Son un claro exponente del nivel técnico y artístico de aquellos pueblos.

En algunos casos las esferas estaban alineadas, a lo cual se atribuyen significados astronómicos o rituales. Pero estas hipótesis no han podido ser confirmadas al haber sido removidas de sus emplazamientos originales.

Algunas esferas muestran tan solo su parte superior o coronilla debido a que el resto se ha cubierto por una capa de hasta 1,5 m de sedimentos arrastrados por las periódicas inundaciones del delta.

Hay gran variedad de tamaños, desde varios centímetros hasta la mayor, la esfera de El Silencio, que tiene 2,66 m de diámetro. Su peso varía entre algunos kilos y las 24 toneladas.

Hay esferas muy deterioradas. Las más significativas han sido objeto de reconstrucción.

Estas  petroesferas están hechas en su mayoría con rocas ígneas, de origen volcánico, aunque también las hay de rocas sedimentarias, como caliza o arenisca. Se supone que se consiguieron desbastando y picando grandes bloques de roca con martillos y cinceles de piedra. La esfericidad se controlaría mediante arcos de  madera. Su traslado desde las faldas montañosas, a través de terrenos complicados por lodos y ríos, requirió de técnicas e ingenios refinados.

En 2014, la Unesco eligió al conjunto de asentamientos cacicales precolombinos con esferas de piedra de Diquís como Patrimonio de la Humanidad. El 16 de julio de 2014, la Asamblea Legislativa de Costa Rica las declaró como símbolo nacional.

 

 

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(C) José María Sorando Muzás

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