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Ficha técnica.- Título: Contact. Director: Robert Zemeckis. Actores: Jodie Foster, Matthew Mc Conaughey, John Hurt. Guión: adaptación de la novela Contacto de Carl Sagan. Producción: Warner Bros. EEUU 1997. Distribuidora: Warner Bros. Home Video. Argumento.- Ellie Arroway es una investigadora espacial entregada a su gran deseo, poder comunicarse algún día con seres de otras galaxias. Junto con un grupo de expertos en emisión y recepción de ondas de radio, trabaja duro con la esperanza de interceptar un mensaje descifrable proveniente de otro mundo. De repente, su sueño se hace realidad. Se recibe una extraña señal discontinua desde la estrella Vega, a 26 años-luz de la Tierra.
Lenguaje universal.
Ellie deduce
el
significado de la señal. Se trata de la sucesión de los números primos.
Acuden
altos cargos del Gobierno, de la CIA y del Pentágono, intentando blindar
y controlar el acontecimiento. Su primera pregunta: “Si son
inteligentes, ¿por qué no se comunican en nuestro idioma?. ¿Por qué
los números primos?”. Ellie, tras recordarles que la mayor parte de la
Humanidad no habla Inglés, les da una breve clase de Aritmética y
enuncia una frase lapidaria: “... han elegido los números primos
porque las Matemáticas son el único lenguaje universal”.
Los
visitantes quedan cortados por la claridad y determinación de la científica;
momento que es aprovechado por ésta para desalojar a los soldados que han
entrado armados en una instalación civil. También Julio Verne en De la Tierra a la Luna, pensó que debía ser matemático el código de comunicación entre seres de diferentes planetas, ideando establecer contacto con los selenitas a través del Teorema de Pitágoras. Una vez más, las premoniciones de Verne se cumplieron de forma bastante aproximada. El Teorema de Pitágoras figura en el mensaje elaborado por los físicos canadienses Yvan Dutil y Stéphane Dumas, enviado el 1 de julio de 1999 desde la antena de 70 m. de diámetro del Evpatoria Deep Space Center en Ucrania, con destino a cuatro estrellas similares al Sol, situadas en direcciones donde el polvo interestelar alterará poco el mensaje durante su propagación. Desde hace más de 40 años existen varios proyectos SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence) de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre. En unos casos, se dedican al rastreo de señales electromagnéticas capturadas por distintos radiotelescopios; en otros, envían al espacio mensajes que quizás alguna vez sean contestados y en los cuales las matemáticas tienen un cometido fundamental, a la vez como lenguaje y como contenido. El primero y más famoso de esos mensajes fue el emitido el 16 de noviembre de 1974 desde el radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico), donde se rodaron algunas escenas de la parte inicial de Contact. Construido en el cráter de un volcán extinto, con un diámetro de 305 m, su antena principal fue la mayor del mundo desde 1960 hasta la construcción en Rusia de la RATAN-600, que tiene 576 m de diámetro. El mensaje de Arecibo fue diseñado, entre otros, por Carl Sagan y usaba código binario (1679 bits, legibles en 23 columnas y 73 filas), con información básica sobre la Tierra, la vida en ella y los humanos. Dodecaedro. Volvamos a Contact. Tras el hallazgo de los números primos, un análisis detallado del mensaje recibido descubrirá que esconde más de lo que parecía: primero, la explicación de la notación matemática utilizada por los alienígenas, necesaria para luego comprender sus instrucciones para la construcción de un sistema de transporte interestelar cuya cápsula tiene forma de dodecaedro. No se trata de una forma casual, sino bien elegida. El dodecaedro es uno de los cinco poliedros regulares o sólidos platónicos, formado por 12 caras pentagonales regulares, y para los pitagóricos (siglo V a.C.) tenía un significado especial. Escribía Sagan en Cosmos: “El sólido estaba relacionado místicamente con el Cosmos. Los cuatro sólidos regulares restantes fueron identificados de algún modo con los cuatro elementos que en aquel entonces se suponía que constituían el mundo: tierra, fuego, aire y agua. Pensaron pues que el quinto sólido regular solo podía corresponder a la sustancia de los cuerpos celestiales (ese concepto de una quinta esencia ha dado origen a la palabra quintaesencia)". Gazapo galáctico. El cuidado por la corrección que impregna la novela de origen (Contacto) no excluye en la película Contact un desliz matemático que, por supuesto, no corresponde a Sagan sino a la adaptación cinematográfica. Al principio, para avalar su confianza en la existencia de vida inteligente más allá del Sistema Solar, Ellie Arroway dice: - Hay 400.000 millones de estrellas en nuestra galaxia. Si solo una de cada millón tuviera planetas y, de esos, en uno de cada millón hubiera vida y solo en uno por millón de esos hubiera vida inteligente, habría literalmente millones de civilizaciones. Si seguimos el anterior razonamiento, al decir “si solo uno de cada millón tuviera planetas”, nos estamos quedando con la millonésima parte de esas estrellas, es decir, 400.000. Al contabilizar el número total de sus planetas, el promedio de planetas por estrella no puede ser tan elevado que añada muchos ceros al número anterior. Pongamos que añade un cero, en el caso de un promedio de 10 planetas por estrella (recordemos que el Sol tiene 8 planetas). Concedamos incluso dos ceros, a lo sumo, en el caso de un promedio de 100 planetas por estrella, algo que parece excesivo. A partir del número resultante, 4 ó 40 millones de planetas, ya no es posible seguir haciendo millonésimas partes por dos veces como propone Ellie. Hoy se estima que el número total de estrellas en el Universo puede estar entre 100.000 y 300.000 trillones, de las que, como decía Ellie, tan solo 400.000 millones corresponden a nuestra galaxia, la Vía Láctea. Si no nos limitamos a ella y pensamos en el Universo entero, entonces el razonamiento de Ellie conduciría correctamente a la posibilidad de millones de civilizaciones. A pesar del anterior gazapo, Contact es una película estimable. No es ciencia ficción, sino ficción construida a partir de la ciencia, proponiendo situaciones nuevas pero plausibles, basadas en hechos y datos conocidos. Pues, como opinaba Jorge Wagensberg: “La ficción no es licencia para la incoherencia”.
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(C)
José María Sorando Muzás
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