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El clan del oso cavernario
Argumento.- En los albores de la Humanidad, Eyla, una niña Cromañon, se ve aislada de los suyos por un terremoto. A punto de perecer, es encontrada por un clan de Neanderthales que la adoptan, no sin algunas reticencias. Conforme crece, van quedando en evidencia las capacidades superiores de Eyla frente al resto del clan. En especial, el lenguaje, pues los demás miembros del clan apenas gruñen. También, la capacidad de aprender, que queda reflejada en su aprendizaje del tiro de honda y, como veremos, del concepto de número, mientras que el saber de los Neanderthales reside exclusivamente en la memoria del clan, que poseen de forma instintiva. Tal vez fuera por ello que hayan sido los Cromañones los que prosperaron en la historia, siendo nuestros antepasados directos, mientras que los Neanderthales desaparecieron. Escenas. - El padrastro de Eyla es Creb, el chamán, quien intenta transmitirle la memoria del clan, también en lo que concierne a su limitado dominio numérico: del 1 al 4. Pronto Eyla inventa el 5 y los grupos de 5, tomando como patrón los dedos de una mano. Admirado, Creb le indica que ese es un secreto que debe quedar entre ellos dos. Vemos en esta escena la que probablemente sea la clase de matemáticas más antigua representada en el cine...
Años después, Eyla
quebranta una norma del clan: la que prohíbe a las mujeres utilizar las armas.
Es por ello repudiada durante un ciclo lunar. Deberá sobrevivir sola frente a
los peligros y afrontar así el parto de su hijo. En la cueva donde se ha
guarecido, Eyla lleva la cuenta de los días transcurridos haciendo muescas en un
palo, al igual que ansioso lo hace Creb en el clan.
El registro numérico
llevado por Eyla y Creb recuerda al que aparece en el famoso
Hueso de Ishango (año 20.000 a. C. aprox.) que se guarda en el Real
Instituto Belga de Ciencias Naturales de Bruselas y que fue encontrado en 1960
en el antiguo Congo Belga (hoy Uganda). Es el más antiguo vestigio matemático
conocido. Las diferentes agrupaciones de las muescas sugiere que no sólo se
trata de un método de conteo, sino que subyace un conocimiento matemático más
elaborado.
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(C) José María Sorando Muzás |