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Matemáticas de la poligamia

La Biblia, en su Antiguo Testamento, contiene un texto de nombre muy matemático: Números. Ello se debe a que en el mismo se habla con gran detalle de los censos de las tribus de Israel, con abundancia de citas numéricas. Estos son algunos párrafos:

...habló Yavhé a Moisés en el desierto del Sinaí, en el tabernáculo de la reunión, diciendo: "Haz un censo general de toda la asamblea de los hijos de Israel, por familias y por linajes, describiendo por cabezas los nombres de todos los varones de veinte años para arriba, de todos los aptos para el servicio de las armas en Israel"  (1,1 - 1,2).

... siendo los contados (...) seiscientos tres mil quinientos cincuenta (1,44).

Yavhé dijo a Moisés: "Haz el censo de todos los primogénitos de entre los hijos de Israel de un mes para arriba" (...) fueron veintidós mil doscientos setenta y tres (2,40 - 2,43).

Dado que 603.550 : 22.273 = 27,1  podemos deducir que cada uno de esos 22.273 primogénitos tenía, por término medio, 27 hermanos. Son muchos ¿no? Esto solo se comprende si se tiene en cuenta que estaba en vigor la poligamia, como forma de preservar el futuro de Israel al perecer muchos de sus varones adultos en las guerras.

Aún hoy en día, algunos judíos ortodoxos son polígamos. Pero ¿cuántas esposas elegir? Leemos en la web enlacejudio.com (22-06-2020):

El Shulján Aruj [compilación de leyes judaicas] recomienda como número adecuado que sean cuatro, para cumplir con la mitzvá [mandamiento] de Oná, satisfacer sexualmente a la mujer, tomando en cuenta que Shabat es el día para cumplirlo y que el mes tiene cuatro semanas (La poligamia en el judaísmo. Dude).

¿Una satisfacción mensual para ellas y cuatro para él? La monogamia es más equitativa.

poligamia

foto: klimkin en PixaBay

El Islam es otra gran religión monoteísta con dictados sobre la vida civil que permite la poligamia, la cual fomenta una prole numerosa, y da normas sobre las situaciones que de ella se pueden derivar en las herencias. A un hombre le es permitido tener hasta cuatro mujeres, y todas las concubinas deseadas.

Si teméis no ser equitativos con (las dotes de) las huérfanas, entonces casaos con otras mujeres que os gusten: dos, tres o cuatro. Pero si teméis no ser justos, casaos con una sola o recurrid a vuestras esclavas. Esto (casarse con una sola mujer) es lo recomendable para evitar cometer alguna injusticia (Corán 4:3).

El hombre debe cargar con todos los gastos y responsabilidades de sus esposas y de los hijos que nazcan de esos matrimonios, todos legítimos.

Quienes no cuenten con los recursos suficientes para casarse que tengan paciencia y se abstengan (de mantener relaciones prematrimoniales) hasta que Dios les provea los medios para ello con Su Gracia (Corán 24:33).

Los juristas musulmanes se refieren al álgebra como hisab al-fara"id, ciencia de la repartición de la herencia, hecha según la ley coránica, que dice así:

Alá os ordena lo siguiente en lo que toca a vuestros hijos: que la porción del varón equivalga a la de dos hembras. Si éstas son más de dos, les corresponderán dos tercios de la herencia. Si es hija única, la mitad. A cada uno de los padres le corresponderá un sexto de la herencia, si deja hijos; pero si no tiene hijos y le heredan sólo sus padres, un tercio es para la madre (…) A vosotros os corresponde la mitad de lo que dejen vuestras esposas si no tienen hijos. Si tienen, os corresponde un cuarto. Esto, luego de satisfacer sus legados o deudas. Si no tenéis hijos, a ellas les corresponde un cuarto de lo que dejéis. Si tenéis, un octavo de lo que dejéis. Esto, luego de satisfacer vuestros legados o deudas. Si los herederos de un hombre o de una mujer son parientes colaterales y le sobrevive un hermano o una hermana, entonces, les corresponde, a cada uno de los dos, un sexto. Si son más, participarán del tercio de la herencia, luego de satisfacer los legados o deudas, sin dañar a nadie. Ésta es disposición de Alá (Corán 4:11 y 12).

El estricto cumplimiento de esos mandatos llevaba a serios problemas de repartos. El álgebra, en su origen fue una ciencia nacida para darles solución.

Recientemente, una excéntrica investigación relacionada con la poligamia obtuvo el Premio Ig Nobel de Matemáticas. Estos premios son una parodia de los Nobel y se conceden a trabajos “que primero hacen reír y luego hacen pensar”. Con ellos se pretende “celebrar lo inusual, honrar lo imaginativo y estimular el interés de todos por la ciencia, la medicina, y la tecnología”.

En 2015 el premio recayó en los científicos Elisabeth Oberzaucher, de Austria, Alemania y Reino Unido, y Karl Grammer, de Austria y Alemania, por sus intentos mediante las matemáticas para explicar cómo pudo conseguir el Sultán de Marruecos Ismaíl El Sanguinario engendrar más de 1.000 hijos, según las crónicas, entre 1697 y 1727. Las conclusiones del estudio revelaron que sí era biológicamente posible con 65 mujeres y 32 años de apareamientos. Las simulaciones sugirieron que Ismaíl debió tener relaciones sexuales entre 0,83 y 1,43 veces por día, durante 32 años, lo que harían un total de 1.171 hijos. Tan alto grado de poligamia debió plantear arduos problemas sin esperar a la herencia, mucho antes, ya en la logística de las relaciones conyugales.

Las comedias románticas de Hollywood terminan en boda. En la realidad, es tras la boda (no digamos si son varias bodas) cuando empieza la verdadera aventura, una travesía repleta de problemas que resolver. Me temo que para los polígamos y para las poliándricas (estas son menos) esos problemas no se multipliquen, sino que crezcan exponencialmente. Si es ese vuestro caso, no estará de más que sepáis álgebra.

 

 

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(C) José María Sorando Muzás

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