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Agresiones a docentes y porcentajes
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El uso de los porcentajes está generalizado en las informaciones de todo tipo que a diario recibimos. Pero ¿siempre es la mejor opción para expresar los números de una realidad? Lo es por ejemplo, si se trata de comparar partes referidas a totales muy diferentes: por ejemplo, la efectividad de jugadores de baloncesto en sus lanzamientos de 3 puntos, ya que unos son tiradores habituales (con gran número de intentos) y otros no (con un número más reducido). ¿Es más efectivo quien encesta 53 veces en 70 intentos o quien lo hace 21 veces en 26? En ese caso, los porcentajes permiten una adecuada comparación. También son útiles los porcentajes cuando se trata de expresar las partes referidas a una gran cantidad: por ejemplo, el presupuesto de cualquier ministerio son muchos millones de euros, un número que nos puede aturdir, pero conocer qué porcentaje del presupuesto estatal supone lo destinado a ese ministerio nos informa mejor de su peso en las cuentas públicas. En Heraldo de Aragón (22-11-2019) se publica una información bajo el titular "El Defensor del Profesor alerta de 22 agresiones en Aragón, un problema crónico" Y se dice que el reparto de esas agresiones (curso 2018-19) es el siguiente: 41% en Infantil y Primaria, a cargo de padres; 32% en Secundaria; 9% en FP Básica; 14% en FP; 4% en Educación Especial. ¿Cómo se traducen esos porcentajes en números absolutos? Como sigue: 9 agresiones por padres de Infantil y Primaria; 7 por alumnos de Secundaria; 2 en FP Básica; 3 en FP; y 1 en Educación Especial. En mi opinión, cuando el total es un número tan inferior a 100, como es 22, el uso de los porcentajes no es una buena opción pues tiende a magnificar los datos. Quede claro que me refiero solo al aspecto matemático del asunto y que los hechos a que se refieren son en todos los casos preocupantes, reclaman solidaridad con los profesores afectados y un mayor apoyo social a los docentes en general. Imaginemos que en el curso 2019-20 hay una sola agresión en FP Básica. Podría concluirse un gran éxito, diciendo que en dicho nivel las agresiones se habían reducido en un 50% (de 2 a 1). Con números tan bajos, sujetos a aspectos circunstanciales, los porcentajes conducen a conclusiones excesivas. Se dice además que "la Defensora del Profesor en la comunidad aragonesa pone el énfasis en las "actitudes o conductas disruptivas llevadas a cabo por alumnos de FP Básica" (en negrita en el original). Yo diría que, si hay que poner el énfasis en algún dato, es más preocupante el hecho de que 9 padres (adultos que ya deberían estar formados) agreden al profesorado de su hijos pequeños que las 2 agresiones en FP Básica, a cargo de adolescentes en proceso de formación.
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(C)
José María Sorando Muzás
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