La frustrada boda entre un ábaco y
la variable Fi-Fi
Asomaba el sol por el eje X cuando los numéricos habitantes de la
ciudad de Tales se preparaban para asistir a la boda entre un ábaco
convergente y la variable independiente y finita Fi-Fi. Era el padre de Fi-Fi
un ilustre parámetro jefe del partido de los incrementos, y su madre
había sido mantisa en las tablas logarítmicas, pero tuvo que dejarlo
debido a una hipótesis repentina que degeneró en tesis y estuvo a punto
de anularla.
Iban los novios en una magnífica fracción tirada por dos posibles
hiperboloides; detrás iba el complejo formado por logaritmos e
incógnitas auxiliares entre el bullicio de la música que interpretaban
las clásicas integrales. Mientras tanto, y aprovechando este bullicio,
algunos de los puntos irregulares se entretenían lanzando tangentes a las
curvas de los concurrentes.
Entraban los contrayentes en el templo, que era una magnífica sala
troncocónica adornada por conos oscilantes e iluminada con parábolas.
Oficiaba la ceremonia un severo segmento rectilíneo ayudado por dos
infinitésimos.
Todo hubiera transcurrido con normalidad a no ser por un positivo y
un negativo que dadas las circunstancias fueron difíciles de despejar.
Terminada la ceremonia, entró el juez con la regla de Ruffini bajo el
brazo y como primera precaución mandó encerrar al novio entre corchetes.
Luego, cogiendo a Fi-Fi por el punto de inflexión, se la llevó a la
sombra de un vector, donde se dedicó a la dulce tarea de derivarla, ante
el creciente asombro de los elementos de los parámetros. Mientras tanto,
Fi-Fi, con los senos despejados, las paralelas tendiendo al infinito y
bajadas las medias proporcionales, veía con horror cómo el juez sacaba
su factor común, que iba tomando valores proporcionales crecientes
y se lo iba permutando con repetición.
Alarmados los concurrentes por la anormal transformación cogieron
al juez entre paréntesis y lo elevaron a la enésima potencia,
lanzándolo por la pendiente del eje X al infinito.
Allí quedó Fi-Fi, que se hallaba al borde de la ecuación con los
miembros diferenciados y la matriz cuadrada. El novio, por su parte, fue
un ser despejado que anduvo errante de raíz en raíz y de radical en
radical hasta que abrumado por la congoja ingresó bajo la rígida regla
de Kramer en el convento de Euler.