Los tres
ceritos
Eranse una vez tres ceritos que vivían en un cuerpo K. Uno era muy
listo, otro muy vago, y otro muy confiado.
Un buen día llegó a visitarles su amigo el uno. En muchos cuerpos
como éste, era costumbre que el uno hiciera estas visitas cada cierto
tiempo característico (la característica de un cuerpo es el menor entero
n tal que 1+...+1(n veces)=0), que dependía del cuerpo donde vivían. Sin
embargo, ese día, su amigo les trajo malas noticias.
-"Lo siento amigos míos, pero tendréis que marcharos. El
congreso acaba de aprobar una ley conocida como `Teorema de unicidad de
elementos neutros para la suma.' que prohibe la estancia en el cuerpo de
más de un cero."
-"¡Oh, vaya!, dos de nosotros tendrán que irse.", dijo
uno de los ceritos.
-"Lo siento, pero el puesto ya está cogido por un cero
con enchufe. Dicen que es primo del famoso Cero de Hilbert. Temo que
tendréis que iros los tres."
Apenados, los ceritos cogieron sus pertenencias, y se fueron mucho
más allá de las extensiones finitas, a un espacio normado propiedad de
un multimillonario llamado Hausdorff, amigo de los ceritos, el cual les
dejó vivir allí.
Apenados, los ceritos cogieron sus pertenencias, y se fueron mucho
más allá de las extensiones finitas, a un espacio normado propiedad de
un multimillonario llamado Hausdorff, amigo de los ceritos, el cual les
dejó vivir allí.
Apenados, los ceritos cogieron sus pertenencias, y se fueron mucho
más allá de las extensiones finitas, a un espacio normado propiedad de
un multimillonario llamado Hausdorff, amigo de los ceritos, el cual les
dejó vivir allí.
-"Yo me haré una casita con hiperplanos." dijo el cerito
más confiado. Dicen que este cerito era tan confiado, que cuando iba al
médico a hacerse un análisis matemático, siempre se los hacía sin
ningún tipo de rigor.
-"Yo me construiré una casa con matrices." dijo el
cerito más vago. Malas lenguas contaban que era tan vago, que en la
fábrica de ecuaciones donde trabajaba, sólo producía ecuaciones con
solución trivial.
-"Pero deberíais haceros casas más fuertes, pues sé que por
aquí ronda una esfera descentrada muy feroz, que os comerá cuando tenga
la oportunidad.", dijo el cerito sabio. Cuentan que este cerito era
tan sabio que incluso ¡aprendió a dividir números! (según la
definición de divisibilidad, el cero no puede dividir a ningún número).
-"¡Bah, no tenemos miedo de esa esfera, nuestras casitas nos
protegerán!."
-"Haced lo que queráis, pero yo me haré una casa fuerte,
compacta, y por lo tanto cerrada y acotada.", y dicho esto, se
marchó.
Al cabo de un tiempo, cada cerito había terminado su casita. El
cerito confiado tenía su casita hecha de hiperplanos y el cerito vago su
casita compuesta enteramente de matrices. Al cerito sabio le costó mucho
trabajo hacer su casa, pues primero tuvo que comprar un 3-cubo compacto y
empezar a parametrizar la casa. Cuando acabó, se dió cuenta de que el
tejado tenía algunas discontinuidades evitables que producirían goteras
cuando lloviera, así que tuvo que comprar unos cuantos abiertos para
recubrir los agujeros por continuidad.
Una vez terminada la casa, comenzó a construirle una cota
alrededor (como su casa era compacta, sabía que podría construir una),
pero como había tenido la precaución de hacer su casa diferenciable pudo
localizar fácilmente los puntos más alejados y a partir de ahí
construir la cota. Como veis al cerito sabio le fueron muy útiles sus
conocimientos sobre derivadas, que aprendió de sus múltiples
peregrinaciones por la Ruta Jacobiana.
Pasó el tiempo, y la esfera se percató de ellos.
-"Parece que tenemos aquí comida deliciosa. Me alegro,
empezaba a estar harto de alimentarme de restos de divisiones euclídeas."
Y dicho esto, la malvada esfera fue directa a casa del cerito
confiado (como estaba descentrada, la malvada esfera podía moverse por
donde quisiera). (Dado que todos los puntos deben distar siempre lo mismo
del centro).
No tardó mucho en encontrar al cerito confiado, pues mirara por
donde mirara, siempre veía parte de su casa, (una recta y un hiperplano
proyectivos siempre se cortan, en este caso, la recta es la mirada de la
esfera y el hiperplano el material de que está hecha la casa del cerito
confiado) así que fue hacia allí.
-"¡Cerito, si no abres la puerta soplaré, soplaré y la casa
proyectaré!.", amenazó la esfera.
-"No te tengo miedo, esfera cruel, mi casa es toda de
hiperplanos dobles y aguantará.", respondió el cerito.
Pero lo que no sabía el cerito era que la esfera había perdido un
punto en un accidente con un equipo estereográfico (la proyección
estereográfica parametriza toda la esfera menos un punto). Se hinchó por
el punto que le faltaba, y sopló tan fuerte, que dualizó la casa del
cerito convirtiendo los hiperplanos de ésta en un montoncito de puntos
insignificantes.
El cerito, asustado, salió corriendo por una sucesión que
convergía directamente a casa del cerito vago.
La malvada esfera salió corriendo detrás del cerito, pero nuestro
amigo atajó por una subsucesión que le llevó a su destino más
rápidamente. Por suerte, la esfera prefirió no adentrarse en la
subsucesión por miedo a perderse (aquí se hace patente la ignorancia de
la esfera de no conocer el Teorema Fundamental del Límite: En una
sucesión que converge, cualquier subsucesión converge al mismo sitio),
con lo que el cerito llegó con tiempo de avisar al cerito vago y de
resguardarse en la casita hecha de matrices.
Al cabo de un rato llegó la esfera y gritó:
-"¡Jo, jo, da igual dos ceros que n ceros o uno solo, no
podéis nada contra mí, salid inmediatamente o soplaré, soplaré y la
casa reduciré!."
-"No quiero salir, esfera, mi casa es totalmente hermítica y
aguantará!.", respondió el cerito.
Entonces la esfera sopló y sopló tan fuerte que redujo todas las
matrices de la casa por columnas (si la esfera hubiera soplado hacia
arriba o abajo, hubiera reducido las matrices por filas), convirtiendo la
casa en un esqueleto compuesto de incógnitas (el cerito vago había usado
matrices de ecuaciones sin molestarse siquiera en resolverlas). Por si
fuera poco los dos ceritos hubieran salido volando de no ser porque se
agarraron a un pivote de una matriz que todavía quedaba en pie.
Pero ¿por qué era tan mala la esfera?. Según se cuenta, la
esfera estuvo trabajando en una banda criminal llamada La Banda de Moebius,
de ahí su carácter retorcido. Pero volvamos a nuestro cuento.
Despavoridos, los ceritos salieron corriendo a casa del cerito
sabio. Lo encontraron montado en una tractriz, plantando grafos en su
huerto. Corrían tanto que saltaron la cota de la casa de un salto.
-"¡Socorro, socorro, ayúdanos cerito sabio, la esfera quiere
devorarnos!."
-"No os preocupéis, entrad en mi casa, veréis cómo la
esfera no puede hacernos daño.", dijo el cerito sabio. Y dicho esto,
se metieron en la casa.
Al cabo de un rato llegó la esfera malvada. No le costó trabajo
encontrar el camino porque uno de los ceritos pisó un punto de tinta de
modo que sólo tuvo que seguir la cicloide (si una circunferencia rueda
sobre una recta, la curva que describe cualquiera de sus puntos se llama
cicloide; no olvidemos que los ceritos son redondos.) que iban dejando
tras ellos.
Una vez que llegó, gritó con todas sus fuerzas:
-"¡Por fin os tengo a los tres juntos, salid o soplaré,
soplaré y la casa despejaré!.".
-"Nunca", dijo el cerito sabio, "mi casa es fuerte y
aguantará".
Entonces la malvada esfera sopló y sopló, pero como la casa era
compacta, sólo llegaron a ella un número finito de soplidos, lo cual no
llegó a afectarle mucho. La esfera, obstinada, sopló y sopló con todas
sus fuerzas, pero el cerito sabio había tenido la precaución de hacerse
una casa con superficie Gaussiana, con lo cual todos los soplidos de la
esfera se repelieron mutuamente.
La esfera quedó exhausta, y el cerito sabio aprovechó ese momento
para dejar caer sobre ella un pesado atlas de 6 tomos que la recubrieron
totalmente Entonces los ceritos agarraron a la esfera por una de sus
geodésicas y tirando, tirando, consiguieron deshilacharla y convertirla
en una curva, y hecho esto la llevaron a R^2 donde ahora podría llevar
una vida con parámetro natural.
Hecho esto, los ceritos agradecieron al cerito sabio su ayuda y
prometieron ser más trabajadores y menos confiados.
Y colorín, corolario colorado, este cuento se ha terminado.